Lazos de sangre (Para Conni).

Un 15 de Septiembre de 1971 comenzamos nuestro viaje desde la misma línea de salida.

Yo no lo vi, y tampoco lo recuerdo, pero mis hermanos dicen que éramos muy llorones.

Mis padres ya tenían 4 hijos, y cuando nacimos mi hermana Conni y yo, se les añadieron de golpe dos más en la familia a los que cuidar, alimentar, criar y educar.

Tengo pequeños flashes en mi memoria. Como pequeños sueños que afloran en forma de imágenes a mi mente, despertando sentidos que he olvidado y dejé atrás cuando era muy pequeño, pero que siempre han viajado conmigo. Ciertos olores, sabores, sensaciones que a veces percibo, parecen sugerirme (ya que no los veo con claridad) viejos momentos de mi infancia que quedaron marcados en mi y que por suerte me traen un gran bienestar. Algunas situaciones en las que me encuentro, me hacen retroceder a otra época en la que no era tan consciente de las cosas “… o sí lo era”.

Mi hermana Conni y yo, como hermanos mellizos que somos, crecimos de forma paralela, y compartimos las mismas cosas. Este concepto de crecer compartiendo vivencias nos unió cada día más. Un día (imagino que no fué de repente), mi hermana cayó en una grave enfermedad. Una enfermedad de la que no había demasiada información. Yo, en mi ignorancia, incluso pensaba que era un capricho, hasta que fui más mayor y pude entender. Creo que la ignorancia no nos exime de responsabilidad. …Quien me hubiese dicho que lo que yo pensaba que podía ser una fantasía, lo podría experimentar yo mismo con el paso de los años, como algo muy real. ¿Por qué hemos de experimentar algo para creerlo? ¿Crees que no puede pasarte a ti?

El instinto de supervivencia hizo que me separase emocionalmente de ella, pero en el fondo de mi corazón todo iba haciendo mella, y una gran cicatriz se formo en mí durante esos años.

Cuando quieres a alguien, nada queda en saco roto y tarde o temprano todo te pasa factura.

Con los años, la tormenta del inicio pasó a ser una leve lluvia hasta que poco a poco desapareció.

Ahora que cada uno ha elegido vivir por una senda distinta, miro hacia atrás y recuerdo con calidez esos años en los que no éramos conscientes de lo que nos deparaba el futuro.

Estoy seguro de que aunque yo ya esté aquí, tu llegarás también donde te propongas y con la misma o mayor intensidad. No hay duda de que eres una persona que se crece ante los contratiempos, y se supera DIA a DIA. Tengo muy claro que eres más fuerte mentalmente que yo, aunque tú pareces no saberlo.

Simplemente debes creer en ti, y todo estará en su sitio. Cree en ti, y aprende de tu experiencia cogiendo lo positivo.

Si tú puedes, yo puedo. (Y viceversa)

Texto & Fotografía: Arturo Hernández Santodomingo©All rights reserved

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